Reportaje · 4 minutos de lectura
Bienestar
DE PIE EN LA TIENDA · NO ERA CANSANCIO

Veinte años pensando que era cansancio. Era otra cosa, y tenía nombre

Trabajo de pie en una tienda desde los 29. A las siete de la tarde me quitaba los zapatos en el ascensor y lo llamaba «estar reventada». Hasta que una clienta me enseñó una foto de su tobillo.

Foto de Amparo Cuenca
Amparo Cuenca50 años · Valencia · Historia recogida por el equipo de VELCEM
En resumen
  • Veinte años quitándome los zapatos en el ascensor y llamándolo «estar reventada».
  • No era cansancio: era agua en el tejido que el desagüe, sin bomba, no mueve cuando pasas el día de pie.
  • Los drenantes van a la sangre. Por eso me dejaban igual.
  • Lo que hago ahora: dos segundos, mañana y tarde, y el calcetín a las siete.
Los pies con medias en el ascensor a las siete y cuarto, la marca roja de la tira en el empeine y los zapatos en la mano
Mi ascensor, a las siete y cuarto. Los zapatos fuera antes de llegar al tercero.

Llevo veintiún años en la misma tienda de ropa del centro de Valencia. De pie. Nueve horas con una de descanso. Y desde que tengo memoria, a las siete de la tarde las piernas eran de plomo, el zapato apretaba y en el ascensor de mi casa, que es lento, me descalzaba antes de llegar al tercero.

Lo llamaba cansancio. Mi madre lo llamaba cansancio. Todas las que trabajan de pie lo llaman cansancio. Y como por la mañana no había nada, no le di más vueltas en veinte años.

La foto de una clienta

Una tarde, una clienta habitual, de mi edad, se estaba probando unas sandalias y me enseñó una foto en el móvil: su tobillo con la marca del calcetín y un hoyuelo donde había apretado con el dedo. «Mira lo que me ha dicho una fisio que me haga cada tarde. Se llama el síndrome de las 7 de la tarde». Me reí. Y esa noche, en casa, me quité el calcetín y me miré.

Marca. Hoyuelo. Y el anillo, que por la mañana giraba, a las siete no salía. Tres de tres. Lo que más me impresionó no fue la marca: fue que por la mañana no estaba. En veinte años nunca me había mirado el tobillo a las dos horas del día. Solo por la tarde, cuando ya dolía.

Por qué no era cansancio

Busqué a la fisioterapeuta de la que hablaba mi clienta, Nuria Castellví, de Barcelona, y le escribí. Me contestó ella. Y me explicó algo que ningún médico de los que había visto por las piernas me había explicado en dos décadas, porque siempre fui diciendo «es cansancio».

Corte de la pantorrilla: de la sangre sale agua al tejido, que la acumula como una esponja; el canal de drenaje no tiene motor y solo lo mueve el músculo
El desagüe de la pierna. No tiene bomba: lo empuja el músculo. Y de pie quieta, el músculo no empuja.

Cada día sale líquido de la sangre al tejido. Hay un sistema que lo recoge y lo devuelve: el desagüe del tejido. Es el desagüe. No tiene bomba; se mueve con los músculos y con la respiración. «Tú estás nueve horas de pie, pero quieta», me dijo Nuria. «Para el desagüe, de pie quieta es peor que sentada: la gravedad tira hacia abajo y el músculo no aprieta. Lo que no vuelve, se queda en el tobillo. A las siete.»

  • 1Por la mañana no hay nada
    El cansancio se va durmiendo. Esto también: ocho horas tumbada y el desagüe se vacía solo.
  • 2Cada día empieza más lento
    A partir de los 45, con los cambios hormonales, sale más agua al tejido. Por eso a los 50 «de golpe» es peor que a los 35.
  • 3Y a las siete, abajo
    La marca del calcetín es más honda a las siete que a las ocho de la mañana.
«Llevas veinte años tratando el cansancio con el sofá. El sofá vacía la pierna por la noche. Pero no arregla el desagüe, y cada día empieza más lento.»

Lo que hago ahora

La mano de Amparo con el cuentagotas sobre el vaso en el mostrador de la tienda, el frasco al lado, antes de cerrar
Las siete en la tienda: el segundo mililitro, antes de cerrar.

Nuria me habló de cuatro plantas que la herboristería lleva generaciones usando para el drenaje del tejido y la circulación: galio, trébol rojo, raíz de stillingia y corteza de fresno espinoso. En gotas: un mililitro por la mañana con el primer vaso de agua, otro a las siete. No es un diurético: no me manda al baño en mitad de una venta, que era mi miedo. Y un método que para mí ha sido lo importante: la prueba del calcetín cada tarde, apuntada en una libreta, y tres meses seguidos. Ella y un pequeño equipo lo han puesto junto, con el método: VELCEM Ligereza Diaria. Sabe a miel.

Semana ocho: los mismos zapatos puestos en el mismo ascensor, el bolso en la mano
Semana seis. Los zapatos puestos hasta la puerta de casa.

Las dos primeras semanas, nada (me lo avisó). La tercera, la cara de la mañana; una clienta me preguntó si había estado de vacaciones. La cuarta, el anillo a las siete. La sexta, subí en el ascensor con los zapatos puestos y me di cuenta en el rellano. No estoy menos cansada: sigo nueve horas de pie. Lo que no tengo es las piernas de plomo. Y la marca del calcetín, un día sí y tres no, y bajando.

3 comentarios

Foto de perfil de Lourdes Toledo
Lourdes Toledo

Peluquera, 9 horas de pie, lo mismo que tú. Lo del ascensor es mi vida. 7 semanas y las zapatillas puestas hasta casa. Funciona, y bastante bien.

hace 1 día · Me gusta · Responder
Foto de perfil de Inma Ferrer
Inma Ferrer

Lo de que de pie quieta es peor que sentada no lo sabía, y trabajo en caja de súper. Una duda, ¿en la infusión se puede?

hace 3 días · Me gusta · Responder
VELCEM

Inma, sí: en agua, en infusión o bajo la lengua. Lo único que te pedimos es la hora, que sea cada día la misma, y el calcetín cada tarde.

respuesta de VELCEM
Foto de perfil de Nati B.
Nati B.

Yo de pie ocho horas en una farmacia. Tres semanas y la cara; los tobillos, empezando a aflojar. Lo del ascensor es tal cual, me he visto.

hace 1 semana · Me gusta · Responder

Ver las gotas y los tres packs

60 días para decidir · envío gratis · sin suscripción

60DÍAS

Sesenta días para decidir. Dos meses de prueba del calcetín. Si no notas la diferencia, un mensaje por WhatsApp y te devuelven el dinero sin devolver el frasco. Lo raro es que haga falta.

Ver las gotas · 60 días para decidir

Toca fuera para cerrar

La guía «El método de las 12 semanas»

Con 3 o 5 frascos, la guía del método de regalo

«El método de las 12 semanas»: la prueba del calcetín, qué mirar cada semana y qué hacer las tardes que te hinchas más. Lo recibes con tu pedido, sin pagar nada más.

Paleta de masaje de madera de haya sobre un paño de lino Tu regalo sorpresa

Con 5 frascos te regalamos la paleta de masaje

Madera de haya, de las de toda la vida. Dos minutos de abajo arriba mientras ves la televisión: la manera más fácil de echarle una mano al desagüe desde fuera. Va en la misma caja, sin pagar nada más.

Nuria y dos compañeros del equipo en la sala de fisioterapia

Escríbenos por WhatsApp

Dudas antes de pedir, con tu medicación, con tu pedido o para decirnos que no te ha ido bien. Contesta una persona, en 48 horas.

Abrir WhatsApp