A los 51 el cuerpo me cambió en tres meses. Nadie me dijo que la menopausia también cierra el desagüe
Esperaba los sofocos. Me habían avisado de los sofocos. Lo que no me había avisado nadie es que a las siete de la tarde las botas de toda la vida ya no cerraban.
- A los 51 el cuerpo cambió en tres meses: a las siete las botas de siempre ya no cerraban.
- La menopausia abre el grifo: más agua sale al tejido. Y nadie te dice que también frena el desagüe.
- «Es normal» quiere decir que es el grifo. La otra mitad, el desagüe, se puede mover.
- Cuatro plantas, con trébol rojo para esta etapa, dos veces al día, y la prueba del calcetín.

Yo tenía la menopausia muy estudiada. Tengo tres hermanas mayores y una madre que no se calla nada: sofocos, dormir mal, el carácter. Lo tenía todo apuntado. Pero lo que me pasó a mí a los 51 no estaba en la lista de nadie.
En tres meses me hinché. No engordé: me hinché. La cara por la mañana, los dedos, la tripa a mediodía, y las piernas a partir de las cinco de la tarde. En la asesoría donde trabajo estoy ocho horas sentada, y a las siete, cuando bajaba a la calle, tenía la sensación de llevar las piernas de otra.
«Es normal en esta etapa»
Fui a mi ginecóloga. Me exploró, me miró la analítica, me dijo que todo estaba bien y que la retención de líquidos es muy frecuente en la menopausia: que las hormonas cambian el equilibrio de líquidos del cuerpo, y que ayudaba apoyar el drenaje. Me recomendó moverme, beber agua y, si quería, algo drenante.
Salí medio tranquila y medio enfadada. Tranquila porque no era nada. Enfadada porque «es normal» no es una solución. Yo no quería que fuera normal. Yo quería mis botas.

Compré un drenante en la farmacia. Iba al baño más, la báscula bajaba un kilo, las botas cerraban. Al mes lo dejé, porque no es plan de tomar algo para siempre sin saber qué hace, y en una semana estaba igual. Lo volví a tomar dos meses después. Lo dejé. Igual.
El grifo y el desagüe
Lo que me faltaba me lo explicó Nuria Castellví, una fisioterapeuta de Barcelona especializada en drenaje manual, amiga de una compañera, un día que vino a Bilbao. Me lo dibujó en una servilleta, y lo he contado ya tantas veces que me lo sé de memoria.

Cada día sale líquido de la sangre al tejido. Es normal: así se alimentan las células. Y hay un sistema que lo recoge y lo devuelve: el desagüe del tejido. Es el desagüe. El problema es que ese desagüe no tiene bomba. No tiene un corazón que lo empuje. Se mueve con los músculos y con la respiración.
- 1El grifo abre más
Con los cambios hormonales de esta etapa, el equilibrio de líquidos cambia: sale más al tejido. Por eso empieza «de golpe», y por eso lo primero es la cara al despertar y los dedos - 2El desagüe empuja menos
A los 50 estamos más horas sentadas o de pie quietas que a los 30. Sin músculo que apriete, el agua del tejido va lenta - 3Las dos cosas a la vez
Más agua entrando, menos agua saliendo. Lo que no vuelve se queda: en la cara por la mañana, en las piernas por la tarde
«Tu ginecóloga tiene razón: es la menopausia. Pero la menopausia es el grifo. Y tú llevas un año secando con un cubo lo que sale del grifo, en vez de abrir el desagüe.»
Eso explicaba el drenante. Un diurético le dice al riñón que saque agua de la sangre. Por eso orinas más y la báscula baja. Pero lo que me hinchaba estaba en el tejido, en la esponja, y la esponja no se vacía por el riñón. Al dejarlo, todo vuelve. Estaba secando la superficie.
Con la menopausia no puedes cerrar el grifo. Pero sí puedes ayudar al desagüe.
Lo que hago ahora

Nuria me habló de cuatro plantas que la herboristería lleva generaciones usando para el drenaje del tejido y la circulación. El trébol rojo, además, es de uso tradicional en la etapa de la menopausia. Juntas, en gotas: un mililitro por la mañana y otro por la tarde. No es un diurético: no te manda al baño. Apoya al desagüe.
La planta que los herbolarios asocian al drenaje del tejido.
De uso tradicional en la etapa de la menopausia.
Usada tradicionalmente para apoyar la salida del agua del tejido.
De uso tradicional para activar la circulación.
Y un método, que para mí fue tan importante como el frasco: la prueba del calcetín cada tarde, la foto de la cara los domingos, y tres meses seguidos, porque el grifo no se cierra en una semana. Ella y un pequeño equipo lo han puesto junto, con el método: VELCEM Ligereza Diaria. Sabe a miel. Dos minutos al día.

Las tres primeras semanas no noté nada en las piernas (me lo había avisado). Noté antes la cara: a la segunda semana mi hermana me dijo «tienes mejor cara» y yo no le había contado nada. Las botas tardaron más: la semana cinco. Y la regla que me dio Nuria se cumple: no he adelgazado un gramo. He dejado de hincharme.
Sigo teniendo sofocos. Sigo durmiendo regular. La menopausia es la menopausia. Pero las piernas de las siete de la tarde vuelven a ser mías.

«Mi ginecóloga me dijo hace años que en la menopausia había que apoyar el drenaje y yo con mis cápsulas de la farmacia... Esto me lo recomendó mi cuñada. Segundo pack de 5 ya, lo tomo con el café de la mañana y con la manzanilla de la noche. Los párpados por la mañana, eso es lo que más noto.»
6 comentarios

Lo del grifo y el desagüe es exactamente lo que me dijo mi ginecóloga, pero sin dibujo. Voy por mi segundo pack de 5 y los párpados por la mañana es lo que más noto. Una maravilla.
hace 2 días · Me gusta · Responder
Yo tengo 55 y la menopausia hace 4 años, pensaba que esto ya era para siempre. Cinco semanas y la tripa de mediodía mejor, las piernas empezando. El sabor dulce, lo tomo en el té.
hace 5 días · Me gusta · ResponderTeresa, el orden que cuentas (cara y tripa antes que piernas) es el habitual: el agua del tejido de las piernas tiene más camino que subir. Sigue con el calcetín cada tarde y nos escribes a las 10 semanas.
respuesta de VELCEM
Yo llevaba la menopausia 4 años y pensaba que llegaba tarde. Seis semanas y la tripa de mediodía mejor; las piernas de las siete, mías otra vez. Se lo he mandado a mis dos hermanas.
hace 6 días · Me gusta · ResponderRosa, no se llega tarde: el grifo sigue abierto y el desagüe sigue ahí. Las piernas tardan algo más que la cara porque el agua tiene más camino que subir. Sigue con el calcetín cada tarde.
respuesta de VELCEM
«Es normal no es una solución» 👏👏 Me ha pasado igual con la mía. Cinco semanas y la cara de la mañana, otra.
hace 1 semana · Me gusta · Responder
Yo de pie 9 horas en la pelu, lo de las piernas de otra a las 7 es tal cual. Semana 7 y me quito las zapatillas sin pelearme. Funciona, y bastante bien.
hace 1 semana · Me gusta · ResponderDos caminos
Aceptar que «es normal» quiere decir «para siempre». Un drenante ahora, otro dentro de unos meses, y las botas abiertas a las siete.
Dejar el grifo en paz y mover el desagüe cada día, hasta que las botas de siempre vuelvan a cerrar a las siete. Lo normal es que hacia la cuarta semana lo veas en tu propio tobillo, y poco después en las botas. Y si no, te devuelven el dinero y te quedas el frasco.
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Sesenta días para decidir. Dos meses de prueba del calcetín. Si no notas la diferencia, un mensaje por WhatsApp y te devuelven el dinero sin devolver el frasco. Lo raro es que haga falta.